Tuesday, June 23, 2009

Antídoto contra el totalitarismo

A S.M

Cuando el poeta escribe
pierde una parte de si mismo
lo que piensa ya no le pertenece,
las palabras están vivas
en el otro.

Cuando una mujer
alza la mano de la historia
sus palabras crecen en nosotros,
viven en el jardín
de los pájaros libres.

Esa es la victoria
de quienes viven sus palabras:
nunca le pertenecerán al dictador.

Lima. Septiembre, 2008

Tuesday, January 13, 2009

¿Hasta cuando?

Hace dos años y medio fuimos testigos del bombardeo israelí en el Líbano y Palestina. Como suele ocurrir, la realpolitik ocupó la palabra y no hubo sanciones de ningún tipo para Israel. El proceso de paz para Cisjordania está muerto, dijeron los miembros de la Liga Árabe en aquella ocasión.

Hoy somos testigos de una nueva invasión. El objetivo invocado sigue siendo el mismo, la seguridad israelí. ¿Pero qué significa eso? Muchas veces me lo he preguntado y fue hasta hace poco que encontré la respuesta en una cita de Edward Said -prestigioso intelectual palestino- que hace seis años escribió: "la seguridad israelí es un animal de fábula, una especie de unicornio. Se la persigue sin alcanzarla jamás, pero constituye el objetivo eterno de cualquier acción futura". Para ello cuentan con el apoyo de la primera potencia militar y además, una gran complicidad internacional que en el mejor de los casos habla en voz baja, y calla, en el peor. Aún puedo escuchar a los libaneses y palestinos decir una y otra vez durante los bombardeos del 2006, completamente abrumados, que lo peor en aquel momento era el silencio. El silencio del mundo.

Nuevamente, es el lenguaje bélico el que habla en voz alta estos días. Algunos sectores críticos –incluyendo a israelíes- aún manifiestan su rechazo a la ocupación, hacen un “llamado a la razón” y un cese al fuego. Sin embargo, Israel ha dicho que no acepta diálogo, ni diplomacia, ni presencia internacional, ni críticas, ni tregua, nada. Imposible erigirse como portador ejemplar de un discurso que posibilite la tolerancia entre los extremos. Pues si Hamas no quiere la paz – sostienen unos- al haber roto una tregua, ¿es que Israel si la quiere?- preguntan otros. Los sectores políticos y militares -así como los guerreristas de corazón del mundo- no sienten pudor al exhibir un lenguaje verdaderamente grotesco, arrogante y mesiánico que poco se distingue del radicalismo que critican. “Vamos a ensenarles la lección”; “La batalla apenas empieza y no pararemos hasta conseguir nuestros objetivos terrestres”– dice el presidente israelí Simon Peres- mientras Gaza se convierte en un cementerio.
La invasión de Israel en Gaza no disminuirá el discurso extremista. Por el contrario, encenderá aún más la ira de millones de personas en Medio Oriente y Occidente. Matar hombres, solo trae matar a más, me recuerda Camus cada vez que hay una guerra. Y la historia no lo ha desmentido.

Muchos nos preguntamos con rabia e indignación qué podemos hacer. Sabemos que no es posible quedarnos callados o permanecer en la indiferencia. Conocemos la tragedia de haber vivido una guerra y sabemos las secuelas imborrables que deja. También conocemos el efecto sedativo, deshumanizante que provoca la violencia hasta el punto de contabilizar a los que son asesinados como si fueran solamente números. Objetivos terrestres y blancos civiles, les llaman. ¿Hasta cuándo seguiremos vaciando el lenguaje, prostituyéndolo, manipulándolo?

Entonces pensé: al menos voy a defender la palabra. Le devolveré el sentido que las armas le arrebatan para silenciarla. Porque la terriblemente llamada “Operación de Plomo” no es una “operación de defensa” como le llama Israel, ni tampoco es una “reacción desproporcionada” como tímida y desafortunadamente le llama Occidente. Es una masacre. El resultado de una sostenida política militarista que invade y desangra Gaza para atrapar al “animal de fábula” de Said.

¡Donde está nuestra humanidad! - se preguntaba hace unos días una parlamentaria italiana. Y en mi cabeza, resuenan las palabras de Riszard Kapuscinski y su sencillo pero grandioso poema Anotando una idea:
"Pasó mucho tiempo / hasta que aprendí a pensar en el hombre / como en el hombre (…) "Dejé de hacer preguntas / de si es blanco o es negro / anarquista o monárquico / seguidor de la moda o de lo rancio / si es de los nuestros o de los otros / y empecé a preguntar / qué hay en él de humano / y si hay algo".

No importa si somos palestinos o judíos, o si no lo somos. Y hay que dejar de preguntarlo. Ninguna masacre puede justificarse desde ningún punto de vista. Debe indignarnos, dolernos como una herida abierta por ser boicot a la dignidad humana, si aún hay algo de humano. ¿Hasta cuándo?

Nicaragua, un país único

Cuando el gobierno actual ideó este nombre para patentarlo como imagen turística del país, nunca imaginó (o quizás si) con qué realismo estaría expresando la situación política actual. La historia de Nicaragua -marcada sin duda por la excepcionalidad-, se caracteriza fundamentalmente por la ausencia de instituciones, impunidad y abusos de poder que han dejado como resultado dictaduras, una revolución y varias guerras civiles. Ratificada nuevamente en la actual coyuntura, ésta historia pone hoy al país al borde del abismo por el comportamiento irresponsable de los actores políticos y su tentativa de construir un sistema de poder que pretende basarse en la fuerza y la exclusión total del adversario. Tentativa que en los últimos años ha ido acumulando con extraordinaria celeridad, hechos encaminados a la consolidación de esa concepción absoluta del poder. En esas condiciones, las que deberían haber sido unas rutinarias elecciones municipales, terminaron siendo un desesperado intento de parte del gobierno para consolidar el poder, mientras que para la oposición – de diversas características pero empujada a unirse bajo la bandera del mejor aliado político del FSLN en los últimos anos- la posibilidad de frenarlo.

En ese sentido, aunque los medios internacionales narren los hechos en Nicaragua desde la clásica interpretación de partidos en batalla electoral, lo que está en juego en el país es la posibilidad de construir legitimidad política a través de las elecciones. Algo crucial en una sociedad post-conflicto. Pues incluso a pesar del deterioro sufrido por las instituciones en los últimos diez años producto del pacto entre las cúpulas del sandinismo y el liberalismo, las elecciones quedaban como el último recurso para permitir la alternancia en el poder. Dado que las elecciones no solo deben ser organizadas y legales, sino además reconocidas como legítimas, el desafío suplementario que sobre ellas pesaba las hacía cruciales.

Sin embargo, el enorme descrédito del Consejo Supremo Electoral debido a su comportamiento partidista, así como a las anomalías ocurridas antes, durante y después de las elecciones, ha dado paso a un peligroso escenario constituido por el rechazo de los resultados electorales y el despliegue de la violencia en las calles. En este sentido, las elecciones municipales se han convertido en una encrucijada que pone al país cerca de la ruptura de algunos consensos básicos que se habían intentado preservar para la convivencia pacífica.
Hay que decir que la actual coyuntura es principalmente el desenlace de una historia de corrupción institucional organizada conscientemente, por el hoy presidente Daniel Ortega y el ex presidente Arnoldo Alemán, que impidió la creación de pesos y contrapesos institucionales y el surgimiento de fuerzas políticas que pudieran ejercer el papel de crítica, oposición y renovación. En medio de la pobreza acumulada de Nicaragua, la descomposición de las instituciones significa nada más y nada menos que la inviabilidad de un país en la que naufraga el enorme esfuerzo realizado por salir del conflicto civil que vivió Nicaragua apenas 18 años atrás. La inmensa fragilidad expuesta en estas elecciones, no solo al interior del país sino también frente al mundo, indica que la vieja historia volverá a repetirse: la incapacidad de organizar algún consenso terminará expuesta a la buena voluntad internacional para amortiguar el enfrentamiento. Un enfrentamiento que ya empezó y ha dejado varios heridos y nuevas interrogantes sobre el futuro.

Por la hiperpolitización de la lucha por el poder entre las dos facciones y sus posibles futuras negociaciones, queda claro que ambas han reemplazado cualquier consciencia de nación por el rédito partidario. Mientras tanto, la población está entrampada en un escenario formado por la ausencia de instituciones estatales independientes que puedan salir a su defensa, garanticen resultados transparentes y tomen las medidas necesarias para evitar la violencia y salir de la crisis.

Ante la gravedad del momento político actual, no está de más recordar que dicha descomposición institucional se llevó a cabo a vista y paciencia de todos los actores. Nadie puede decir que desconoce lo que ocurrió. Las pocas voces que desde el inicio alertaron sobre las consecuencias de la debacle institucional a raíz del pacto entre Ortega y Alemán, no fueron escuchadas lo que demuestra la pasividad (sino complicidad) de partidos políticos, iglesias y hasta organizaciones que cooperan con el país.

No hay que perder de vista pues, que el controvertido proceso electoral, termina por deslegitimar el único recurso político que le quedaba a Nicaragua para dirimir sus conflictos en paz y con estándares mínimos de democracia. Nadie quisiera augurar la crónica de una muerte anunciada, como es el caso de los países catalogados como no viables, pero quizás Nicaragua esté hoy más cerca de ese punto.

Tuesday, November 13, 2007

Del archivo

Comentario al artículo:
Raza, Botas y Nacionalismo – por Vargas Llosa aparecido en el País, Enero 2006.


El escritor peruano Vargas Llosa publicó en El País del día domingo 15 de Enero (2006), un artículo titulado “Raza, botas y nacionalismo” en el que repasaba los últimos acontecimientos de la izquierda “irresponsable” de América Latina, centrándose particularmente en la figura de Evo Morales. En dicho artículo, el peruano escritor se deshacía en críticas al ex líder cocalero y ahora actual presidente de Bolivia, tildándolo entre otras cosas de ser vivo “como una ardilla, trepador y latero” y con vasta experiencia de “manipulador de hombres y mujeres”, según el autor, habilidad adquirida como producto de su trayectoria de dirigente cocalero y miembro de “la aristocracia sindical” (El País, 2006).
Personalmente, la reacción ante dicho artículo no puede ser otra que de asombro ante la simpleza del análisis y las distorsionadas –y para colmo tajantes- conclusiones. Da la impresión de estar frente a un pensamiento político sin contenido y lleno de insultos y criticas como vehiculo de expresión de ideas personales. Muy distinto al artículo del ex presidente Felipe González -publicado días antes en el mismo diario-, en el que puede apreciarse un análisis más complejo de la nueva situación boliviana en el marco de un debate más honesto.
Usar la pluma soberbia para explicar una realidad –en este caso el ascenso al poder de Evo por votos democráticos- sin esfuerzo intelectual alguno por desentrañarla y mostrando de paso su muy excluyente noción de democracia –típico de un conservadurismo cínico-, se ha convertido en tarea personal del escritor en los últimos años.
Su posición política se adscribe lamentablemente a una sesgada y limitada observación maniquea de la realidad en la que identifica a “irresponsables” de izquierda vrs. “responsables” de derecha (Algo así como buenos vrs. malos, ¡vea usted que profundo y complejo pensamiento!).
Si tomamos en cuenta que en los Andes los partidos políticos y la clase dirigente “responsable”, son los que puntean los niveles más bajos de apoyo y legitimidad entre los ciudadanos, la línea de pensamiento de Llosa nos llevaría a concluir que la mayoría andina es irresponsable. Cierre con broche de oro, los prejuicios y racismo a la orden del análisis.
¿Porque mejor no desmenuzar las razones por las cuales Evo Morales y el MAS suben al poder? Hay que recordar que dicha organización tiene poco menos de siete años de existencia y su carrera ha sido meteórica junto con la de Evo. Esto por supuesto, no puede ser producto de “habilidades de manipulación” o “modestias falsas”, ni siquiera de discursos como pretende el escritor. Muchos analistas coinciden en señalar la conexión entre el ascenso del MAS y Evo con una profunda movilización social y étnica en Bolivia, que legitima la entrada de los excluidos, es decir la mayoría de la población indígena.
Menos atención se brinda al hecho de que Bolivia en los años 80 fue exhibida por organismos financieros multilaterales, como caso exitoso de reformas económicas liberales y de democratización junto con el control de la inflación. Por tanto, vale la pena preguntarse en que momento un personaje con las características de Evo se convierte en un eslabón de la crisis y de su solución.
Hasta hace poco Evo era la encarnación de la Narco-política para los Estados Unidos, populista peligroso e indeseable en Chile y un personaje incómodo en Brasil y Argentina. Sin embrago, hoy por hoy reconocido legítimamente, asiste a la toma de posesión el presidente Lagos, Argentina y Brasil le “aconsejan” amigablemente. En España lo recibe el Rey y el presidente de Francia ¡que ocurrió?
Un poco de Historia reciente hace notar que la crisis de Bolivia se profundiza con la llegada de Sánchez de Lozada -hombre del establisment, incondicional del ConsensoW y de las multinacionales en las que por cierto tenía el honor de compartir los directorios en cinco de sus filiales bolivianas.
Frente a ello, las movilizaciones sociales en Bolivia representaban un hastío profundo en medio de la continuidad de discursos cuando la pobreza no disminuía, el país se partía en concesiones y no había apertura para negociar ningún aspecto del modelo social o económico. Por lo que la clase política y el sistema estaban completamente desprestigiados, algo que nos resultaría lógico de esperar tomando en cuenta todos estos factores, que sin embargo, Vargas Llosa no menciona por ningún lado.
La elección de un Evo M en un país postergado en términos económicos y sociales, no puede explicarse en reacciones maniqueas ni tampoco escudarse en argumentos jalados del pelo sobre un nuevo racismo o la imposición de grupos racistas como repite mentirosamente el escritor. Ojala fuera un texto de ficción. El problema con las palabras de este escritor, es que la realidad no solo se distorsiona, sino que pierde toda posibilidad de anclaje. Bolivia ha sido un país históricamente excluyente, viviendo en una suerte de democracia vertical que se espanta cuando “los otros” -es decir los que solo están teóricamente para abultar esa democracia- usan sus derechos para ampliarla. Contradicción difícil para una clase política tradicional que abandera el discurso de la democracia incluyente, igualitaria y respetuosa, pero que en la práctica no tolera y al final la niega. Que si Evo es o no el primer indígena, ¿que importancia tiene al final si la mayoría indígena lo quiere erigir como tal y encuentran en él representada su demanda social, étnica o cultural?
Cuanto daño le hace Vargas Llosa a A.L y a los cientistas sociales cuando en su condición de reconocido escritor y figura latinoamericana (que poco parece tener ya de ella), se apropia del uso de la falacia para sostener una ideología sin esfuerzo analítico alguno y la erige arrogante, como una verdad. Él, al que no le interesa buscar las verdades en cada concepto. Lo peligroso de sus escritos sobre A.L (tomando en cuenta su preponderancia en la opinión pública española), es la simplificación de un análisis que no puede ser reducido a eufemismos.
Salamanca, 2006

Saturday, September 15, 2007

(Manifiesto antipatriótico)

Ahora vende bien el patriotismo de los tragos
el de los “bellos recursos naturales”
el “nicaragüense por gracia de Dios”.
No es el patriotismo de todos los días
el que se indigna del atropello
de los que no pudieron
de los silenciados
de los que nunca podrán.
El que frente a la estafa dice ¡Ya Basta!
El que se niega a que le pasen encima
y elige el respeto.

Alguien quiere que les llame políticos
a los que trafican con la pobreza y
erigen la bandera del cinismo.
que me crea la propaganda, que me la coma
que anote el nombre para la rifa
el socialismo de pantalla.

Quieren que elija izquierda y derecha
Pero que calle
que no diga la derecha entrampada en su ignorancia
excluyente
viciosa de autoritarismo
castrada mentalmente nacida muerta desde el vientre.

Que no diga ila zquierda vendedora de mitos
incapaz de pensar su propia historia,
de quitarse las botas lamidas, las espaldas por tapar,
engordada de pasillos oscuros
y sus parcelas

Ambas mediocres
portaestandartes de la ignorancia y el país como finca
de la hipocresía
del bussines is bussines
del todo se vale
del pobres ilusos los que aún creen.

Prefiero vomitar el estómago para no tragarme
su fétida chabacanería
ya conozco la trashumancia de sus manos
resbalándose por los tragos del fin de semana
celebrando la transacción exitosa, la próxima jugada.

Mientras tanto
me exigen que cante las consignas, que erija emocionada
el monumento a la patria:
hay que colgar la bandera
junto con las botellas de ron vacías
gritar sulfurado ¡el río san Juan es nica!
pero callarse la crítica
la desigualdad
la expulsión de las fronteras
el parqueo diario de los centavos.

Tengo que aplaudir al empresario de la sección social
cortando el hilo de un Burger King
o el edificio Western Express
celebrar el éxodo masivo del progreso
y la modernidad vulgarmente azucarada.

Deberías buscarlos me dicen
ronronear en la alfombra de las relaciones útiles
moverte con los exitosos usando su mismo lenguaje
Sacar adelante el país
(es decir sacar los dientes adelante para morder al país
devorar caníbales a los suyos pero eso sí,
siempre con los dientes limpios y blancos)

Para no ser trasnochada
tengo que silenciar los crímenes del modelo económico
- como decía Walsh -
del sucio negocio de los bancos
de las privatizaciones
de la violencia
de los negocios políticos del narcotráfico.

debo cargar la cruz de la Iglesia
de los pederastas
de los que esposan el destino de las mujeres

Pero no son ellos los trasnochados…

Tengo que defender la libertad de expresión
Solamente
la libertad de disentir no está permitida.
Debo tragarme la nota roja la amarilla la autocensura
la objetividad imparcial del gerente
“porque eso es lo que le gusta a la gente”

¿Acaso le preguntaron a le gente si quería comer mierda
todos los días?

Yo sospecho de las cifras y las palabras
cuando dicen crecimiento, rentabilidad
yo escucho miseria, pirámide legal de atracos
cuando dicen acumulación, tasas de ganancia
yo me pregunto mascullando ¿pero de quienes?
Hay que celebrar, dicen, la integración
la exitosa apertura a los mercados globales

Yo cuando ando en las calles
solo encuentro la apertura de mas manos.

Por eso prefiero el desengaño
el escupitajo a la cara del éxito izquierda y derecha
de los jerarcas de iglesia
de los intelectuales massmedia
de los cómplices
de los que nunca asumieron
de los que no han sido capaces
de escribir la historia de este país.

Por eso,
alguien quiere que me acomode
que me tape los ojos la boca
que baile embriagada la música
de la ignorancia
y me tome una cerveza
que disfrute el hípico de la miseria
y diga
¡Viva Nicaragua!

Tuesday, September 04, 2007

CLARIBEL Y SU MÁGICA TRIBU

Claribel Alegría, escritora “salvanica” como ella prefiere que le digan, recientemente recibió el Premio Neustadt de Literatura (2006), el galardón más importante que Estados Unidos concede a escritores extranjeros.

La memoria es un viaje hacia los recuerdos, y en ellos, los amigos ocupan un lugar especial. Esa es la sensación que deja Mágica Tribu, libro dedicado a un grupo de artistas que “antes de autores famosos, son amigos a los que amé”. Con esta declaración y advirtiendo el riesgo de que “quizás pueda parecer presuntuoso hablar sólo de mis amigos escritores”, Claribel deja claro que su único interés es retratarlos desde el cariño y los sentimientos.

El recorrido inicia con la imagen de una niña de seis anos que sin tapujos increpa al mítico José Vasconcelos: “Creí que usted era un gigante” –le dice- y resulta ser “más bajito que mi papá”. Mas adelante, Claribel nos revela la dureza de su mentor literario Juan Ramón Jiménez, capaz de hundir el ánimo de cualquier joven aspirante a escritor. “¿No te gustaría ser ingeniero o médico, o cualquier otra cosa? Todo menos poeta”. Por su parte, Robert Graves, amigo y vecino en Deyá (Mallorca), es recordado con evidente emoción. En el capítulo que le dedica, Claribel relata la ocasión en que la nombra “espíritu de los árboles” y le enseña a hacerle reverencias a la Luna. Amante de la mitología griega y de la Diosa Blanca, Graves aparece como un hombre de espíritu libre y mágico.

Juan Rulfo es el escritor taciturno, marcado por el dolor y la muerte, habitado por ánimas que no lo dejan descansar. En el caso de Roque Dalton, su recuerdo empieza con su muerte. El trágico final del escritor profetizado por Aurora, esposa de Cortázar, sucede una noche de Mayo. Claribel cuenta que cuando recibe la fatal noticia, corre a su biblioteca en busca de algún poema para sentirlo más cerca. Con lágrimas en los ojos, toma uno de sus libros que abre al azar y se tropieza con Alta Hora de la Noche, que comienza así: “Cuando sepas que he muerto, no pronuncies mi nombre (...)”

Con afecto nos habla de Julio Cortázar, amigo cercano, siempre solidario con Nicaragua. Augusto Monterroso, con su original sentido del humor, el escritor salvadoreño Salarrué, José Coronel Urtecho y Miguel Ángel Asturias, también forman parte de su tribu. El libro concluye con una colección de cartas, reproducidas en formato fotográfico.

Finalmente, hay que decir que las semblanzas presentadas en Mágica Tribu, solo pueden estar completas con Bud, su compañero de vida y letras. Ya antes lo había dicho, Claribel, en su poema Amor: “Todos los que amo/están en ti/y tú/en todo lo que amo”. Bud está presente en todos. Durante la entrevista, cuando le pregunto a Claribel que momento de su vida escogería para regresar, de poder transportarse en el tiempo, me dice sin duda: “Estar con Bud, escuchando jazz, hablando de nuestros proyectos y mostrándole mis trabajos. ¡Me hace tanta falta”. Los ojos le brillan con intensidad. Su emoción es evidente y contagiosa. “Pero sabes qué –me dice- su ausencia es también una presencia continua que ahora me agrada, que me acompaña a todas partes”. Quizás así vive Claribel la ausencia de los amigos que se fueron, pero que siguen estando. A nosotros, lectores, de algún modo nos hace sentir cerca de ellos. Así es Claribel. Así es su Mágica Tribu.

Actualmente, Claribel está dedicada enteramente a la poesía, que es su pasión. Trabaja un libro inspirado en la mitología griega que llamará Mitos; y otro en el que habla de la ausencia de Bud, la vejez y la muerte. Sobre ésta última, se pregunta en voz alta: “¿Que será? ¿Será que uno va a ser cenizas nada más?” Y ella misma se responde: “Yo siento que la muerte va a ser otra cosa, a lo mejor partículas de Luz seremos”.

Tuesday, August 07, 2007

Entrevista a Gioconda Belli

“Mi poesía es muy vivencial, es un registro de vida”

Entrevista a Gioconda Belli, por Yálani Zamora A.

A propósito de su ultimo poemario titulado Fuego soy apartado y espada puesta lejos, que le valió a la escritora nicaragüense el XXVIII Premio Internacional de Poesía, Ciudad Melilla 2006 (España). El poemario, presentado oficialmente en el Festival Internacional de Poesía de Granada 2007, será publicado este mes por Anamá Ediciones.

4:30pm. Llamo a Gioconda para confirmar la hora de la entrevista y ella se asombra: “te voy a dar el premio de la puntualidad” – me dice -. A mi me causa gracia, jamás me he destacado por dicho hábito. Una hora después llego a su casa. La tarde está empapada de humedad y todavía se respira tierra mojada. Al abrir la puerta, me salen al paso varios amigos caninos. Inmediatamente aflora mi miedo, y afortunadamente es tan visible, que los perros son puestos bajo control.

En la sala se respira un ambiente de libros y ganas de sentarse a leerlos. Gioconda está en la habitación de arriba. Le avisan de mi presencia y escucho el crujir de la madera bajo sus pasos. La escalera dice uno, dos, cada escalón tiene una pausa que ella respeta, cautelosa. Pronto acabará de bajar –me digo- pero estoy en pleno goce estético, absorbida por el paisaje de una vista sin fin. Gioconda aparece y nos saludamos. Antes estuve en su casa, pero esta vez es diferente.

Como la tarde está pronta a bajar, le propongo tomarle las fotos antes de la entrevista. Atrás de nosotras, esa maravillosa explanada verdosa.

¿En que momento escribís este poemario?

Cuando estoy escribiendo una novela, generalmente sigo escribiendo poesía. Para mi la poesía es una necesidad y viene como un rayo que llevo al papel y después guardo. Así fue que mientras trabajaba en mis novelas, me di cuenta que había logrado reunir un libro de poemas, porque tenían unidad temática.

¿Cual sería esa unidad temática?

La unidad temática de ese libro es la confrontación de un nuevo periodo en mi vida como mujer. Un período de madurez ya no visto en términos celebratorios sino de meditación, porque hay una época en la vida en que uno empieza a pensar en la muerte. En ese sentido, este libro se caracteriza por ser más reflexivo que mis libros de poesía anteriores. También siento que hay un trabajo de lenguaje diferente a lo que usualmente había hecho en la poesía.

Entonces la edad juega un papel fundamental en la forma de reflexionar la vida y escribir poesía…

Ese momento de crisis ya me pasó (ríe con resignación). Darte cuenta que la vida es finita, que te vas a morir y que hay una serie de cosas que vas dejando atrás. Pienso que a todos nos causa una especie de crisis porque cuando uno es joven piensa que la vida va a durar para siempre. Cuando te das cuenta que esto no es así, y que te vas acercando lentamente hacia la muerte, reflexionas y ves tu vida desde otra perspectiva. Este libro es producto de esa reflexión.

Sin embargo, yo siempre he dicho -y pienso-, que después de pasar por esos momentos de reflexión, viene la celebración de lo que tenes, porque perdes unas cosas pero también ganas otras. La vida es esa dinámica y yo siempre he tratado de reflejar en mi poesía como eso te va enriqueciendo como ser humano.

¿Se ha convertido la muerte en uno de los temas que mas te inquieta?

Ese libro está marcado por la cercanía de la muerte que siento a través de mi papá. De alguna manera, su muerte me ha hecho reflexionar sobre mi propia muerte. Pero dicho esto, el libro no es un libro de muerte, sino de reflexión política sobre el tiempo que vivimos, sobre la humanidad y principalmente sobre el amor. El amor a un nivel de erotismo más refinado. Es por eso que el libro comienza con un poema titulado “El más alto erotismo” y dice “lees mi piel como una Biblia leída y vuelta a releer”(…) Es una reflexión sobre una relación de pareja que ha durado bastante tiempo y como eso enriquece el amor entre dos personas.

Siento que hay una combinación de notas que van de la lucidez a la tristeza y de la amargura a la sonrisa…

Pienso que es la lucha interna que tenemos como seres humanos sobre la noción de que nos sentimos tan vivos, tan vitales, tan eternos de cierta manera, y la resistencia a aceptar la vejez y la muerte. Considero que interiormente no cambiamos mucho, lo que va cambiando es el entorno y tu físico, pero tu corazón no cambia. Reconciliarse con ese hecho es difícil.

Por otro lado, este libro refleja el momento histórico que vivimos como especie. Estamos viviendo en un mundo donde hay una lógica de depredación ecológica tremenda, donde las ideologías están en crisis, donde hay guerras sin sentido, horriblemente cruentas, el enfrentamiento de religiones etc. Es decir, una serie de cosas en este periodo histórico difíciles de asimilar y para las que no estamos preparados. Ya no tenemos los parámetros que teníamos antes. Una lucha contra una dictadura era más fácil de analizar, por decirlo de algún modo, que ésta lucha de ahora que es mucho más dispersa y para la que es más difícil organizarnos. Sobretodo en un contexto de individualismo feroz y capitalismo desenfrenado. Este libro recoge todas esas reflexiones sobre lo que me ha impactado como persona al experimentar estos fenómenos en mi propia vida.

¿Como vivis tu poesía vinculada al país?

Nicaragua es lo que más está vinculado a mi poesía. Si pienso en mi poesía la considero como una bitácora de la vida de una mujer. Si me pregunto para qué puede servir mi poesía en el futuro, es para ver y recorrer todas las fases de la vida de una mujer. Desde el momento en que te descubrís como mujer pasando por los amores, los desamores, los partos, la política, el trabajo, la madurez, la vejez. Creo que a lo largo de mi poesía he logrado reflejar eso, y nicaragua está profundamente vinculada. En un poema yo digo “Nicaragua, vos sos mi hombre con nombre de mujer”. Soy carne de su carne y sangre de su sangre, siento una relación simbiótica.

Eso se refleja también en la dimensión política de tu escritura….

Desde mi punto de vista, la política es la vida de la ciudad, de todos nosotros en comunidad. Así que yo no me quiero separar de la sociedad. Pienso que el poeta se nutre de la multitud, del acontecer del mundo y la humanidad. No creo en el poeta de la torre de marfil. Pienso que vivir interesados en el mundo, pensar, intentar participar en los cambios es algo lindo. Al contrario de esa idea de la poesía hermética, metida hacia adentro, sin pensar el afuera. Como si todo estuviera en la cabeza, para mi no todo está en la mente. Hay muchas cosas importantes que ocurren afuera.

En ese sentido, mi escritura refleja la sensación de la derrota, de la pérdida del ideal revolucionario, de la impotencia, de sentir que lo que era tan místico se convirtió en otra cosa. Mi poesía es muy vivencial, es un registro de la vida.

¿Hay mucho de derrotismo en esta poesía?

No creo que esa sea la palabra. Es una poesía que se pregunta dos cosas: para donde vamos, y si podemos tener esperanza dado lo que tenemos. En el fondo hay una sensación de duda sobre si seremos capaces de avanzar porque hay mucha desilusión de por medio. Pero también hay reflexión porque eso te lleva a pensar otra forma de hacer política. Ya no es la política épica y grandilocuente, sino el heroísmo de todos los días. Esto a pesar de que uno tiene un cierto apego a lo épico, porque es como un recuerdo de tu juventud, de las cosas que hiciste. Y eso crea una resistencia a cortar con el cordón que te une al pasado.

Pero es un error, desde mi punto de vista, seguir aferrado a querer revivir una época que ya no es más. Así las cosas, la épica mas bien lo que hace es crear un artificio de revolución sin el contenido de revolución, que es lo que yo pienso está pasando en Nicaragua. Lo cual es totalmente dañino, sobretodo para la juventud, porque les están vendiendo como revolución algo que no es revolución, solo el oropel, esa épica grandilocuente sin nada detrás que se vuelve terriblemente vacía y engañosa.

¿Algún suceso especial mientras escribías este poemario?

Antes yo tenía la urgencia de publicar, cada vez que escribía un poema lo trabajaba para publicarlo. Ahora ya no siento eso, quizás porque estoy ocupada con la novela y porque pienso que a veces nos apresuramos demasiado para publicar. Aquí en Nicaragua siento esa urgencia y a veces uno se enreda por publicar antes de tiempo. Por eso yo escribo y guardo. Así que no puedo mencionarte un evento especial. Lo que paso fue que revisé todo lo que había escrito (alrededor de 70 poemas) y empecé a descartar. Los elegidos si los trabajé pero ya desde la distancia.

En cierto modo, la poesía es una constante incluso en tus novelas…

Si. Una vez le decía a un periodista que los escritores que somos poetas, tenemos esa facultad de integrar la poesía dentro de la prosa aunque poesía y prosa sean diferentes. Es decir, hay que tener cuidado porque ambos géneros tienen sus propios equilibrios y hay que lograr el balance adecuado. También depende del tema que estés trabajando y qué tanto te permite desarrollar la voz poética.

Es el caso de la novela que estás escribiendo en estos momentos…

La novela que estoy escribiendo ahora es sumamente poética, así que siento que estoy escribiendo poesía aunque no lo esté haciendo. El tema que trato es poético, sumamente profundo y podría decir que desde que inicié esta novela no he escrito poesía. Pero hay algo importante y es que cuando escribo novelas me desprendo de la realidad cotidiana y paso a vivir en ese mundo que yo estoy creando con mis palabras. Y ese mundo a veces me es totalmente suficiente. Trabajar ese mundo y tejer con cuidado esa otra realidad, se come toda la capacidad poética que tengo. Así que aunque no esté escribiendo poesía, me siento realizada.

También me comentaste que tu novela Waslala saldrá reeditada…

Estoy contenta porque se va a reeditar Waslala. Una novela que de alguna manera es una reflexión sobre el futuro visto desde el tercer mundo, y no desde el primer mundo como generalmente lo visualizamos. Un futuro donde es posible ver el impacto que van a tener –y ya tienen- en estos países, las políticas depredadoras e imperiales. Al mismo tiempo, esta novela tiene también mucha esperanza, porque es la búsqueda de la utopía. Yo trabajé, mejor dicho re-trabajé esa novela porque no estaba ciento por ciento contenta con ella. Esta nueva versión tiene menos páginas y un final diferente.

¿Como te resultó esa experiencia de revisar Waslala a la luz del tiempo, re-escribirla y modificar el final?

No fue difícil. En el caso de esta novela yo siempre tuve muchas dudas cuando la estaba escribiendo (podemos decir que la sufrí bastante). Entonces cuando llegué al final, lo que hice fue dejarle un final abierto. Con el tiempo, cuando revisé de nuevo la novela me di cuenta que desde el principio, yo sabía lo que pasaba al final. Así que me pregunté ¿Por qué no digo lo que siento que pasó? Entonces decidí contarle al lector lo que yo sabía de antemano que pasaba y así cerrar el círculo. En realidad era como un truco. Lo que pasa es que uno como escritor siempre anda buscando caminos nuevos y posibilidades nuevas en la escritura.

¿Cual es tu opinión acerca de las nuevas voces poéticas en Nicaragua?

Me parece que así como nosotros talvez pecamos en exceso de la celebración de la multitud, ellos pecan en exceso el afán de hacer poesía que solo ellos entienden. Poesía para entendidos y para un pequeño círculo. Eso pasa también en Estados Unido, la poesía solo la leen los poetas y a la gente no le dice nada. Es una poesía totalmente ensimismada, para adentro. Ahora, no es que diga que no debe hacerse ese tipo de poesía, pero pienso que el ensimismamiento es un problema muy serio actualmente para la humanidad. Hay tanto que nos aísla entre nosotros. Nos están haciendo creer que frente a una computadora tenemos una comunidad, cuando en realidad estamos perdiendo los vínculos con los demás. Esa vida virtual es conveniente para muchas cosas que tienen que ver con el desarrollo capitalista, pero en términos de enriquecer la vida de todos, creo que más bien la ha empobrecido. Eso es precisamente una de las fuentes del desasosiego.

Yo hice una presentación para una antología de poesía de jóvenes (aquí en Nicaragua), y dije que era la generación del desasosiego y ese desasosiego lo reflejaban en su poesía. Nosotros en cierta manera tuvimos suerte de haber entrado a un proceso político más claro, había una dictadura. Ahora es más difícil. Por otro lado, me parece que hay una resistencia a lo colectivo pero al mismo tiempo lo necesitan. Así vez la cantidad de grupos literarios que se forman ahora, muchos más de los que alguna vez surgieron en los años setenta por ejemplo.

¿Pensás que tu generación debería asumir un rol activo, de traspaso generacional?

Yo creo que las generaciones aquí están demasiado cercas las unas de las otras y eso no lo permite. Por ejemplo, tomo mi caso con Coronel Urtecho. Cuando yo estaba joven, él era un hombre quizás no anciano pero si mayor, entonces había una maestría que yo le aceptaba. Pero el joven ahora no me acepta a mi una maestría, al contrario, lo que intenta es tratar de demostrar que yo no sé escribir, y que el que sabe escribir es él. En otras palabras, ni siquiera me dan la posibilidad de compartir. Ahora esto no lo digo en sentido negativo, lo acepto totalmente, pienso que es un proceso por el que se tiene que pasar. Ellos encontrarán su propio camino. Los escritores de ahora han tenido más posibilidades, en cuanto al acceso a la información, de las que yo tuve cuando comencé a escribir. Pero confieso que me da pesar sentir esa hostilidad porque creo que no ayuda ni apunta a algo. Pero entiendo que nada debe ser forzado.

Al final de la entrevista, Gioconda me cuenta con entusiasmo que su novela El Pergamino de la Seducción, va a salir próximamente traducida al italiano y sueco. Antes había sido traducida al inglés, holandés y alemán.

Wednesday, March 14, 2007

Costa Rica Solitaria

En la avenida del CAFTA, Costa Rica marcha solitaria en sentido opuesto. Sus vecinos centroamericanos observan en silencio y en Nicaragua a duras penas nos interesamos por los titulares de los medios informativos: ¿Resistirá Costa Rica? No lo sabemos aún, pero para algunos da igual. Con el tratado aprobado Nicaragua selló su futuro no sin algo de resignación. En nuestro caso el CAFTA no generó un debate profundo ni medio profundo, tampoco fue un dispositivo aglutinador de las organizaciones de la sociedad civil, ni se generaron discusiones que trascendieran a las instituciones y altas esferas del poder. ¿Pero qué ocurre en ese país vecino con el que siempre tenemos fantasmas pero al que migran cientos de nicaragüenses y por tanto al que estamos irremediablemente unidos? ¿Porque la resistencia de una sociedad organizada y con clara capacidad de movilización no suscita interés o al menos debate en Nicaragua, siendo que el desenlace afecta a muchas familias de este país? Quizás hay un sentimiento de que “ya nada puede hacerse” y “mañana veremos que pasa” muy a tono con la baja autoestima del país y el “éxito” de las políticas de promoción del analfabetismo y el desconocimiento como resultado directo de la nula inversión en la educación. El legado más eficiente en materia de política pública de los últimos tres gobiernos.

Muy distinto, el tema del TLC ha creado en la sociedad tica una polarización nacional que ha paralizado la capacidad de toma de decisiones en algunas esferas. La sociedad entiende la importancia de firmarlo o no y por eso se resisten. Lo han leído, estudiado y analizado con sus propios anteojos y no con los del poder económico y la clase política, es decir de manera independiente y honesta. Saben que con él están en juego las mismas bases del modelo de desarrollo que los ha llevado a donde están, y por eso en palabras del Rector del estatal tecnológico (TEC) y principal organizador de las últimas marchas, se pide el retiro del TLC de la Asamblea para que se “abra un espacio de diálogo profundo de cómo debe ser el modelo de desarrollo y rechazando agendas de implementación que venden el país” (END 27 Febrero).

Es muy interesante y alentador que las universidades públicas, esas que muchos nicaragüenses optan para estudiar debido a su mejor calidad frente a las nuestras, son quienes están dando la cara en estas marchas. La razón es sencilla: funcionan. En ellas todavía hay académicos intelectualmente honestos, movimientos estudiantiles, administradores comprometidos y espacios de discusión integrados a la realidad social y económica del país. A diferencia de Nicaragua, el cuerpo universitario tico asume su rol social y científico frente a la comunidad y es activo. Por eso, nuestro vecino ha logrado construir una clase media educada y socialmente conectada e identificada con el país, como ha quedado demostrado con el tema del TLC. Esto ha provocado la censura política feroz y represiva del poder, que ha girado su artillería contra los dirigentes sociales y sobretodo estudiantes. En una carta hecha pública por el Movimiento Estudiantil Alternativo y después por la Comisión Nacional de Enlace, 'la criminalización de la protesta social, la represión policíaca, la descalificación, el arresto y el juicio a dirigentes sociales y organizaciones, incluyendo a sacerdotes que apoyan nuestra causa, es un signo evidente de violencia política del sistema que quiere por todos los medios acallar la protesta' (argenpress 27 Febrero). La violencia verbal y la intimidación es siempre la misma: la sociedad civil cuando se opone son agitadores, comunistas, izquierdistas trasnochados, terroristas antidemocráticos, manipulados, ignorantes, irracionales. Y la juventud es sinónimo de criminales cuando están contra el TLC en la campaña parcializada de los medios de comunicación en concubinato con el gobierno, para crear un clima de confrontación y de inseguridad y mostrar una cara agresiva en lugar del carácter cívico de las protestas.

¿Porqué los estudiantes, universitarios, sindicatos, académicos prestigiosos, campesinos, ambientalistas, intelectuales, diputados y hasta expresidentes y excandidatos marchan contra el TLC? Tres razones: En Costa Rica hay un Estado que provee servicios públicos de gran cobertura y aplica políticas e instituciones para la inversión pública y distribución de la riqueza. Segundo, esto ha permitido el desarrollo de una gran clase media (a diferencia del resto de C.A) con mejor calidad de vida, movilidad y equidad social. Tercero esta clase media está hoy golpeada económicamente debido a que los mecanismos de solidaridad se han debilitado con la apertura, la pobreza está aumentando y esto causa preocupación y alerta. El TLC es percibido como un tratado que beneficia a una minoría en detrimento de la mayoría. Por eso no se consulta con la sociedad, se impone. Como dijo un político, “preguntarle a la gente es peligroso pues podrían decir que no”.

¿Resistirá Costa Rica solitaria? Desde Nicaragua y demás países centroamericanos la resistencia de la sociedad civil costarricense la observemos lejana. Pero es muy importante por las cosas en juego más allá del resultado final. Las protestas contra el TLC le dejan al país una firme noción de colectividad, capacidad de movilización y reivindicación de las calles, síntomas sanos de una democracia. Pero sobretodo, es un firme recordatorio de que la democracia como sistema (o cualquier otro régimen) no otorga derechos, éstos son productos de luchas sociales y hay que salir por ellos.

Yálani Zamora A.